miércoles, 5 de agosto de 2026

María, mi cucha protectora / Emiro

Las calles del Medellín del alma mía están atestadas de carros y motos.

El peatón desprevenido se encuentra en cada esquina una gruta dedicada a una advocación a María, quien se ganó un puesto preferencial en este nuevo Medellín.

A veces en una sola cuadra encuentras varias, hechas de yeso, cemento, acrílico u otros materiales resistentes a la intemperie, desafiando los estragos del sol del viento de las lluvias entre tantos otros vejámenes.

Improvisa o instalan las grutas a María las aceras, en los balcones, a la entrada de algunos edificios, en los paraderos de buses, en los parques.

Rodeadas de jardines, luces, veladoras, algunas alojadas entre vitrinas.
Algunas bajo llave o con candado y algunos con clave.
Muchas enrejadas las intitulo María Madre Nuestra La Enrejada.
También la puedo aclamar María, Nuestra Señora La Prisionera.

Bien pintadas, unos techos que reflejan esmero, gratitud y profunda admiración.

Hay grutas que tienen bancas alrededor para la comodidad de los devotos en momentos de ocasional oración.

A veces los chicos amantes y tributantes de la loca alegría [de la que alucinaba al poeta Barba Jacob] inician su viaje fantasmagórico bajo su protección.

He creído como caminante que Ellas también le entran a la movida.

En el sector de la Esperanza Castilla, al lado de la Escuela República de Cuba erigen a Nuestra Señora La Parcerita de don Pacho Posada.


Ante la escasez de niños cerraron la Escuela Elisa Arango de Cock, allí a su entrada hay una gruta en medio de frondosas palmeras que guardia la entrada a la escuela abandonada. He querido tomarles fotografías para levantar un álbum único en su temática, pero a veces el combo es muy muy numeroso y no sé cómo enfrentar una asamblea de parceros.


Los milenials no me recuerdan a este vecino que en los años ochenta quien instaló a su madrecita al frente de su zapatería, le cultivaba, a los lados, matas de plátano y yuca, con begonias, anturios y otras plantas de ornato, le colocaba veladoras y  espantaba los perros que orinaban su pedestal.

Creía que Ella le protegía su casa construida sobre una quebrada que en invierno
Le abnegaba la sala y lo hacía cambiar de muebles.

Viendo las fotografías de los primeros años del barrio había una María, blanqueada alguna vez con cal al lado de la casucha que los Cock le autorizaron como sede al primer comité cívico del barrio [luego se conocerán legalmente como Juntas de Acción Comunal]
Algunos vecinos que participaron en los debates con la Consejería presidencial para Medellín en torno al primer Núcleo de Vida Ciudadana comprendieron que era necesario respetar ese altar improvisado y desvalido y antes de las inauguraciones oficiales erigen una gruta nueva, al lado del Jardín Infantil Rosita, en ese primer parque lineal donde instalan además mesas de cemento para jugar ajedrez, domino o parques, canchas, pasamanos y otros juegos gimnásticos para el cultivo de hábitos saludables.

Continuaron las eternas jornadas de recolección de basuras y siembra de árboles.
Hoy los árboles galanes y pomposos nos regalan majestuosamente unas encantadoras sombras para las placenteras siestas de los habitantes en situación de calle.

Cuarenta años después las instancias oficiales han mejorado las condiciones ambientales, muy a pesar de siguen pululando los basureros, allí, donde los vecinos levantan una nueva gruta. Ahora he visto advocaciones al Sagrado Corazón de Jesús, al Santo Apóstol San Judas Tadeo, a la Santísima Trinidad.

Varían en Tamaños y los más diversos lugares: al pie de una quebrada. En el barrio Pedregal, en el parque pequeño titulado Isolda Echavarría Misas han colocado dos grutas a la misma advocación para que compitan con tres basureros. Así no hay erario público que aguante y, María guarda un silencio ejemplar: no sé si así incurro en una herejía si las llamo María, Nuestra Señora Guardiana de Nuestros desechos.

He visto, en los entornos a "Nuestra Señora La Madona", anexos unos avisos de ortografía muy peculiar cuyos contenidos van desde veladas advertencias hasta abiertas e insoslayables amenazas.
.
Mira Pacho, tu herencia se ha multiplicado como una plaga a lo largo y ancho de las comunas de los barrios populares y el Valle de Aburrá.

Algunos historiadores cuentan que a la vera del camino donde caían los cuerpos de los muertos de algún evento de los tantos que se repiten, sus dolientes sitúan una cruz con el nombre del occiso.

Ahora, Dios lo bendiga, es el lema para saludar y despedirse entre pares que acostumbran entre los combos, quienes entre un marihuano y otro, concertan las bacas para la construcción de una nueva gruta:

Enchapadas en estuco o con baldosa de la mejor calidad, con instalaciones eléctricas que conectan desde el poste más cercano, las cubren con vidrios a prueba de balas fortuitas, les colocan alcancías y otras efigies convirtiéndola la gruta
En un altar al aire libre.

En la esquina de la calle 95 con la carrera 73 hay una gruta cuya urna de vidrio transparente da cuenta de la gratitud de un negociante que se ganó un quinto de la lotería.

Bien barrido su alrededor, cuyo altar al aire libre invita a orar o al menos a echarnos la bendición al paso de ene rutas de buses y taxis y motos ya no hay paso para peatones ni ciclo vías pero María se ganó un puesto preferencial en este nuevo Medellín,
Ave María bendita seas, decime el número que voy a poner en el sorteo del día
María, Santa madre de la Buena Suerte.

Hoy diez y seis de julio les colocan flores frescas y los conductores de buses, taxis, camiones, entre otros como los marines, los soldados de todos los rangos los caballeros de la Virgen y el Santo Sepulcro los desfiles de las legiones de María les invocan un acto de consagración a María reina de los apóstoles y los que empujan esa cotidiana viva de obreros y carboneros del siglo veintiuno quienes hacen bendecir los escapularios y los denarios que llevan al cuello o entre los bolsillos, María se ganó un puesto preferencial en este nuevo Medellín.

A veces, las acompañan con avisos, poco comedidos, en contra de los que tiran las basuras
que no sacan a tiempo del paso del carro recolector, quienes deberán ofrendar, iluso creo yo, algún aporte para su mantenimiento.

María, con su presencia y silencio están embelleciendo el entorno que los vecindarios irresponsables no alcanzan.

En mis próximas caminatas recogeré los nuevos nombres advocacionales.

Algunas abuelas las llaman "Nuestra Señora de la alcahuetería" pues a veces creen que Ella bendice y protege a los pillos que fuman sus vainas y las ponen a escuchar sus músicas, sus partidos de fútbol y arreglar sus cuentas.

Ahora, para la promoción del presupuesto participativo que estimulan desde la alcaldía todos los vecinos quieren volver a escribir la historia del barrio.

María se ganó un puesto preferencial en este nuevo capítulo.

Cuando inauguraron el Metro de Medellín, cada estación contaba con una honrosa advocación pictórica de las manos de nuestros artistas plásticos.

Medellín, la ciudad donde rogamos porque nos vaya bien en la vuelta, asuntos de una infame farándula llevadas a las letras y al cine con profundo sabor temático para instituir otras directrices anómicas

Donde el más fuerte lleva la palabra o la impone, María te ganaste un puesto preferencial en este nuevo Medellín, del pecho de estos nuevos cabecillas cuelga uno de tus escapularios.

Bueno en los recorridos veo muchas a lo largo y ancho de la ciudad.
Desde niño, en la Parroquia del Señor de las Misericordias en el corazón de los barrios Manrique Central, Campo Valdés, San Martín, carrera 49 entre calles 67 y 68, donde concluye la calle Lovaina.


- Tía ¿qué pasa? Y mi tía Otilia, la filósofa de lo cotidiano me contestaba:
- Mijo hoy es la fiesta de la Virgen del Carmen.


Cuando estuve en Manrique Oriental en el sector de El Raizal, al lado de la Cancha de fútbol La Arenilla, con un nacimiento de agua convertido en lavadero de carros con una Ceiba centenaria bajo cuya sombre vi la gruta más bien cuidada de todos estos tiempos. Sin lugar a dudas María, Nuestra Señora del Carmen era y es la reina indiscutible.

Los meses de julio cunden los fuegos pirotécnicos, la estridencia de unos pitazos que aspiran llegar al cielo así heredemos unas sorderas seculares.

En uno de los extremos del barrio Antioquia lindando con el barrio Belén Fátima, en las paredes de un empresa que da a la calle 66B, sino estoy mal, hay un altar al aire libre, con una mesa de altar que en la semana se usa para todo tipo de juegos de azar.
María se ganó un puesto preferencial en este nuevo Medellín.

Yo quería escribir de nuevo una versión del avemaría en Parlache cuando vi un habitante de calle mientras encendía una vela, al percibir mi presencia, me dijo, mientras se bendecía, Aquí visitando mi Cucha protectora, parce.


Emiro Álvarez 
Primera versión: noviembre de 2025.
Segunda versión julio de 2026.


No hay comentarios: