Las calles del Medellín del alma mía están atestadas de carros y motos.
El peatón desprevenido se encuentra en cada esquina una
gruta dedicada a una advocación a María, quien se ganó un puesto preferencial
en este nuevo Medellín.
A veces en una sola cuadra encuentras varias, hechas de yeso, cemento, acrílico
u otros materiales resistentes a la intemperie, desafiando los estragos del sol
del viento de las lluvias entre tantos otros vejámenes.
Improvisa o instalan las grutas a María las aceras, en los
balcones, a la entrada de algunos edificios, en los paraderos de buses, en los
parques.
Rodeadas de jardines, luces, veladoras, algunas alojadas
entre vitrinas.
Algunas bajo llave o con candado y algunos con clave.
Muchas enrejadas las intitulo María Madre Nuestra La Enrejada.
También la puedo aclamar María, Nuestra Señora La Prisionera.
Bien pintadas, unos techos que reflejan esmero, gratitud y
profunda admiración.
Hay grutas que tienen bancas alrededor para la comodidad de
los devotos en momentos de ocasional oración.
A veces los chicos amantes y tributantes de la loca alegría [de
la que alucinaba al poeta Barba Jacob] inician su viaje fantasmagórico bajo su
protección.
He creído como caminante que Ellas también le entran a la
movida.
En el sector de la Esperanza Castilla, al lado de la Escuela
República de Cuba erigen a Nuestra Señora La Parcerita de don Pacho Posada.
Ante la escasez de niños cerraron la Escuela Elisa Arango de Cock, allí a su
entrada hay una gruta en medio de frondosas palmeras que guardia la entrada a
la escuela abandonada. He querido tomarles fotografías para levantar un álbum
único en su temática, pero a veces el combo es muy muy numeroso y no sé cómo
enfrentar una asamblea de parceros.
Los milenials no me recuerdan a este vecino que en los años ochenta quien
instaló a su madrecita al frente de su zapatería, le cultivaba, a los lados,
matas de plátano y yuca, con begonias, anturios y otras plantas de ornato, le
colocaba veladoras y espantaba los
perros que orinaban su pedestal.
Creía que Ella le protegía su casa construida sobre una
quebrada que en invierno
Le abnegaba la sala y lo hacía cambiar de muebles.
Viendo las fotografías de los primeros años del barrio había
una María, blanqueada alguna vez con cal al lado de la casucha que los Cock le
autorizaron como sede al primer comité cívico del barrio [luego se conocerán
legalmente como Juntas de Acción Comunal]
Algunos vecinos que participaron en los debates con la Consejería presidencial
para Medellín en torno al primer Núcleo de Vida Ciudadana comprendieron que era
necesario respetar ese altar improvisado y desvalido y antes de las
inauguraciones oficiales erigen una gruta nueva, al lado del Jardín Infantil
Rosita, en ese primer parque lineal donde instalan además mesas de cemento para
jugar ajedrez, domino o parques, canchas, pasamanos y otros juegos gimnásticos
para el cultivo de hábitos saludables.
Continuaron las eternas jornadas de recolección de basuras y
siembra de árboles.
Hoy los árboles galanes y pomposos nos regalan majestuosamente unas
encantadoras sombras para las placenteras siestas de los habitantes en
situación de calle.
Cuarenta años después las instancias oficiales han mejorado
las condiciones ambientales, muy a pesar de siguen pululando los basureros,
allí, donde los vecinos levantan una nueva gruta. Ahora he visto advocaciones
al Sagrado Corazón de Jesús, al Santo Apóstol San Judas Tadeo, a la Santísima
Trinidad.
Varían en Tamaños y los más diversos lugares: al pie de una
quebrada. En el barrio Pedregal, en el parque pequeño titulado Isolda
Echavarría Misas han colocado dos grutas a la misma advocación para que
compitan con tres basureros. Así no hay erario público que aguante y, María
guarda un silencio ejemplar: no sé si así incurro en una herejía si las llamo
María, Nuestra Señora Guardiana de Nuestros desechos.
He visto, en los entornos a "Nuestra Señora La Madona", anexos unos
avisos de ortografía muy peculiar cuyos contenidos van desde veladas
advertencias hasta abiertas e insoslayables amenazas.
.
Mira Pacho, tu herencia se ha multiplicado como una plaga a lo largo y ancho de
las comunas de los barrios populares y el Valle de Aburrá.
Algunos historiadores cuentan que a la vera del camino donde
caían los cuerpos de los muertos de algún evento de los tantos que se repiten,
sus dolientes sitúan una cruz con el nombre del occiso.
Ahora, Dios lo bendiga, es el lema para saludar y despedirse
entre pares que acostumbran entre los combos, quienes entre un marihuano y
otro, concertan las bacas para la construcción de una nueva gruta:
Enchapadas en estuco o con baldosa de la mejor calidad, con
instalaciones eléctricas que conectan desde el poste más cercano, las cubren
con vidrios a prueba de balas fortuitas, les colocan alcancías y otras efigies
convirtiéndola la gruta
En un altar al aire libre.
En la esquina de la calle 95 con la carrera 73 hay una gruta
cuya urna de vidrio transparente da cuenta de la gratitud de un negociante que
se ganó un quinto de la lotería.
Bien barrido su alrededor, cuyo altar al aire libre invita a
orar o al menos a echarnos la bendición al paso de ene rutas de buses y taxis y
motos ya no hay paso para peatones ni ciclo vías pero María se ganó un puesto
preferencial en este nuevo Medellín,
Ave María bendita seas, decime el número que voy a poner en el sorteo del día
María, Santa madre de la Buena Suerte.
Hoy diez y seis de julio les colocan flores frescas y los
conductores de buses, taxis, camiones, entre otros como los marines, los
soldados de todos los rangos los caballeros de la Virgen y el Santo Sepulcro los
desfiles de las legiones de María les invocan un acto de consagración a María
reina de los apóstoles y los que empujan esa cotidiana viva de obreros y
carboneros del siglo veintiuno quienes hacen bendecir los escapularios y los
denarios que llevan al cuello o entre los bolsillos, María se ganó un puesto
preferencial en este nuevo Medellín.
A veces, las acompañan con avisos, poco comedidos, en contra de los que tiran
las basuras
que no sacan a tiempo del paso del carro recolector, quienes deberán ofrendar,
iluso creo yo, algún aporte para su mantenimiento.
María, con su presencia y silencio están embelleciendo el
entorno que los vecindarios irresponsables no alcanzan.
En mis próximas caminatas recogeré los nuevos nombres
advocacionales.
Algunas abuelas las llaman "Nuestra Señora de la
alcahuetería" pues a veces creen que Ella bendice y protege a los pillos que
fuman sus vainas y las ponen a escuchar sus músicas, sus partidos de fútbol y
arreglar sus cuentas.
Ahora, para la promoción del presupuesto participativo que
estimulan desde la alcaldía todos los vecinos quieren volver a escribir la
historia del barrio.
María se ganó un puesto preferencial en este nuevo capítulo.
Cuando inauguraron el Metro de Medellín, cada estación
contaba con una honrosa advocación pictórica de las manos de nuestros artistas
plásticos.
Medellín, la ciudad donde rogamos porque nos vaya bien en la
vuelta, asuntos de una infame farándula llevadas a las letras y al cine con
profundo sabor temático para instituir otras directrices anómicas
Donde el más fuerte lleva la palabra o la impone, María te
ganaste un puesto preferencial en este nuevo Medellín, del pecho de estos
nuevos cabecillas cuelga uno de tus escapularios.
Bueno en los recorridos veo muchas a lo largo y ancho de la ciudad.
Desde niño, en la Parroquia del Señor de las Misericordias en el corazón de los
barrios Manrique Central, Campo Valdés, San Martín, carrera 49 entre calles 67
y 68, donde concluye la calle Lovaina.
- Tía ¿qué pasa? Y mi tía Otilia, la filósofa de lo cotidiano me contestaba:
- Mijo hoy es la fiesta de la Virgen del Carmen.
Cuando estuve en Manrique Oriental en el sector de El Raizal, al lado de la
Cancha de fútbol La Arenilla, con un nacimiento de agua convertido en lavadero
de carros con una Ceiba centenaria bajo cuya sombre vi la gruta más bien
cuidada de todos estos tiempos. Sin lugar a dudas María, Nuestra Señora del
Carmen era y es la reina indiscutible.
Los meses de julio cunden los fuegos pirotécnicos, la estridencia de unos
pitazos que aspiran llegar al cielo así heredemos unas sorderas seculares.
En uno de los extremos del barrio Antioquia lindando con el
barrio Belén Fátima, en las paredes de un empresa que da a la calle 66B, sino
estoy mal, hay un altar al aire libre, con una mesa de altar que en la semana
se usa para todo tipo de juegos de azar.
María se ganó un puesto preferencial en este nuevo Medellín.
Yo quería escribir de nuevo una versión del avemaría en
Parlache cuando vi un habitante de calle mientras encendía una vela, al
percibir mi presencia, me dijo, mientras se bendecía, Aquí visitando mi Cucha
protectora, parce.
Emiro Álvarez
Primera versión: noviembre de 2025.
Segunda versión julio de 2026.
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