El título de «El Gaviero», no hace alusión al personaje del escritor colombiano Álvaro Mutis, «Maqroll el Gaviero», viejo marino, extraño y errabundo «alter ego» del poeta. El nombre se origina en un término usado en la marina, la gavia, que etimológicamente proviene a su vez de gaviota. Es la parte más alta de un barco, en donde se aposta un hombre que otea, aguza y escudriña el horizonte. Una metáfora, si se quiere. Contacto: elgavieroperiodicoliterario@gmail.com
domingo, 26 de marzo de 2017
RULFO, EL AMOR POR EL AIRE DE LAS COLINAS Carlos Mario Garcés Toro
Bello el amor de Juan Rulfo por Clara Aparicio. Rulfo, Rulfo, el que como pocos, el que entre los mejores, plasmó en giros insospechados y poéticos el paisaje del alma y el paisaje del llano. (Ese paisaje y ese llano que todos llevamos dentro). Se conocieron en 1941. Él tenía 24 años. Ella sólo trece. Pero solo hablarían tres años después en el café Nápoles de Guadalajara. “Aire de las colinas”, La llamó Rulfo. Incluso a su cámara fotográfica le puso el nombre de Clara. Con ese “Aire de las colinas” y el ojo reposado de la cámara Rulfo recoge con sensibilidad, inteligencia y vivacidad imaginativa el espíritu de la provincia, las palabras ciertas en boca de los campesinos y los muertos, el inconsciente de todos nosotros. Porque de algún modo Pedro Paramo somos nosotros. En Rulfo no hay retórica. Hay poesía. Supo que había llegado a un punto demasiado alto que no podía superar. Por eso no volvió a escribir nada. Pudo hacerse rico. Pudo escribir lo que quisiera, pero sabía que en ello se advertiría la falta de un óleo melódico interior. Por eso fue fiel con la poesía y consigo mismo. Tuvo dignidad. Hoy Rulfo (mañana Clara) es aire que baja de la colina, o es una flor ligera junto a una alambrada que hiere el horizonte, o es hierba que moja la lluvia, o es terrones de tierra o cascajo que cubren el camino por donde pasan las sombras de los aldeanos y la vacada lenta, lenta a la entrada de alguna provincia de Jalisco. Para ti todo se ha hundido en la niebla del vacío y el silencio. Pero tus palabras continuarán repitiéndose entre los vivos y los muertos, mientras haya un sólo hombre en el mundo, que cuenta silabas y entrelaza palabras, en la trama infinita del alfabeto.
domingo, 5 de marzo de 2017
“La Edad de Oro” de José Martí y la formación axiológica del hombre de Nuestra América
Alicia PinoInstituto de Filosofía de Cuba
"La Edad de Oro" llega a nosotros, a cien años de distancia con una frescura única en sus páginas, válida y vigente, hablando a los niños en lenguaje universal que no conoce tiempos ni distancias.
El genio "del hombre de "La Edad de Oro" está indudablemente presente en esta obra, que se constituye en resultado del quehacer espiritual que sabe trasmitir una concepción humanista vigente a tal punto, que es vía y método de la formación del hombre nuevo.
Una vez más, José Martí resulta nuestro contemporáneo, y por qué no decirlo, esta "revista para niños" se constituye hoy en ejemplo para aquellos que han tomado en sus manos la difícil tarea de comunicarse "con los que saben querer". "La Edad de Oro" sabe llegar a los niños sin artificios en el lenguaje y sin inventar un mundo distinto del real.
"A los niños - decía el Maestro - no se les ha de decir más que la verdad, y nadie debe decirle lo que no sepa y como se lo está diciendo, porque luego los niños viven creyendo lo que les dijo el libro o el profesor, y trabajan y piensan como si eso fuera verdad, de modo que si sucede que era falso lo que les dicen, ya les sale la vida equivocada, y no pueden ser felices con ese modo de pensar, ni saben como son las cosas de veras, ni pueden volver a ser niños, y empezar a aprender todo de nuevo"[1]
La Edad de Oro se rige por este principio, usando el estilo y modo apropiados para, no sólo instruir al niño, sino conmoverlo esto es su mérito mas importante, es ejemplo vívido del empleo de las grandes verdades para, por el camino de los elevados sentimientos, llegar a la razón y al corazón de los hombres del mañana.
La vocación del Maestro con "Nuestra América" como causa imperecedera de los revolucionarios está plasmada para los niños en su revista. El amor a los pobres y los oprimidos, la vida y obra de las grandes personalidades, el valor de sus pueblos y su lucha infatigable por la libertad haciéndose eco de su propia verdad. Esta revista es tribuna de internacionalismo y de amor a los pueblos de la tierra: “ Patria es humanidad "se concreta en el camino que recorre este amigo de La Edad de Oro a través de todos los continentes del mundo.
Sin temor a equivocarnos, diríamos que el objetivo martiano en esta revista para pequeños lectores es sin duda la transmisión de una finalidad a alcanzar por los que serían hombres del futuro.
El ideal del hombre
Artículos, poemas, crónicas, aparecen en su integridad como partes que van configurando un propósito que aparece como la imagen del ideal humano, el ideal del hombre que Martí concebía como elemento imprescindible en la educación. Es en este sentido que puede hablarse de objetivos metodológicos. La educación entendida de la forma mas amplia a través de la muestra de las altas realizaciones humanas de la actividad multifacética del hombre: el trabajo, el arte, la historia, señalando los valores elevados en cada esfera y señalando, con concreción a través de la ficción o la realidad los modelos que podrían constituirse en patrones de guía para el niño que leyera La Edad de Oro.
Otra de las particularidades fundamentales de este quehacer metodológico concreto, está en ir conformando este ideal, a través de los diferentes temas de la Revista. Los hombres que José Martí propone son artistas, patriotas, héroes legendarios, hombres de todos los continentes que sufrieron y amaron y también se equivocaron; sus errores son dados en el afán de presentar la realidad, la terrenalinadad de los héroes. Ellos han escogido caminos difíciles pero han tenido propósitos bellos y elevados, de forma grandiosa (Bolívar), de manera cotidiana y modesta (Meñique). De esta forma el perfil definitivo del ideal aparece como la suma de aquellos atributos que caracterizan lo mejor del hombre. El enseñar al niño un modelo a imitar es obra larga, sólo a través de la confrontación con la vida puede conseguirse. ("La educación empieza con la vida y no acaba sino con la muerte")[2].
El sentido metodológico de educar a través del ejemplo y tomando como base los aspectos mas significativos de la cultura humana tiene en Martí una peculiaridad, la inscripción de lo mejor de los logros humanos en nuestro contexto nacional y continental; el sentido de lo autóctono, de lo propio continental insertado en el quehacer mundial y visto con óptica especial junto a los pobres y oprimidos de nuestro continente, los pobres y oprimidos de otras tierras, la unidad mas allá de lo continental y nacional.
El sentido de la universalidad de los problemas de nuestro continente: junto a los héroes latinoamericanos, indios y "Anamitas" que sufren el yugo similares a los de nuestros pueblos. La fe en el poder de las masas para hacer su propia historia en cualquier continente. En síntesis, el sentido histórico de la actividad y sus logros.
Por otra parte, este sentido histórico es enfocado hacia el futuro, con el resultado siempre presente en las historias reales o, fantásticas, del triunfo de los ideales elevados que van siempre junto a la justicia social y el progreso científico.
El presupuesto esencial del cual parte el Maestro es precisamente el propio humanismo en su acercamiento al hombre. José Martí, observador profundo, se resistía a colocar en abstracciones al hombre y las reflexiones sobre él eran siempre antecedente o precedente al hombre real. Su observación era pues, hacia el hombre real y sus relaciones reales y sobre todo su actividad, juzgar al hombre sólo es posible a través de sus acciones, lo demás es especulación.
No hay en Martí especulaciones oscuras y tenebrosas en relación al sentido de la vida humana, su fundamentación del hombre se esencializa en su manera de enfrentar la vida, las contradicciones se admiten pero sin trasfondos oscuros divinos o humanos, sino porque la propia naturaleza humana es contradictoria y la propia vida lo es más. Martí no es pesimista a pesar de eso, no lo fue siquiera para sí mismo, es contradictorio como confesaba a su " verso amigo", sufriendo de esas tantísimas contradicciones de la vida, admitía esto como elemento constituyente de la vida humana, es por eso quizás que afirmara la ciencia sobre la vida humana, difícil si para obtener resultados, sacar de sí lo que el hombre llevando en sí no confesaba nunca. pero inmediatamente agregaba, que sin embargo, nada es mas regular, que la propia vida. El hombre debe ser medido por sus acciones, sus móviles ocultos, allí están y saldrán o no a la luz, aunque los vicios humanos cuando son arraigados saldrán a la larga.
Martí no concibió hombres perfectos, modelos humanos extraterrenales, ni él mismo lo era a sus ojos, y sus exámenes autocríticos nos deben servir de pautas. Sus reflexiones sobre el hombre comienzan en sí mismo, con sus virtudes y defectos.
"La Edad de Oro" parte, como afirmábamos, de ese supuesto que de muchas maneras aparecerá dicho o explicado pero que se constituye en hilo metodológico fundamental que ayuda a los niños a entender que muy buenas pueden ser las intenciones pero que ellas no justifican las malas acciones y lo mas importante que el hombre debe hacer lo posible porque el bien triunfe.
En "Tres héroes", esa historia maravillosa de "Nuestra América" que quisiéramos nuestros padres y maestros supieran contar o por lo menos leerla a los niños, afirmaba: "Bolívar...; San Martín...; Hidalgo... Se les puede perdonar sus errores porque el bien que hicieron fue mas que sus faltas. Los hombres no pueden ser mas perfectos que el sol: El sol quema con la misma luz que calienta. El sol tiene manchas: Los desagradecidos no hablan más que de las manchas, los agradecidos hablan de la luz"[3].
El propósito martiano está sistematizado en la Revista a partir precisamente de las relaciones complejas entre el hombre y el mundo. La determinación del papel que en la historia tiene el hombre y el que debe tomar conscientemente forman parte indisoluble de las páginas de la revista. La convicción de que el hombre es de esencia y procedencia igual en todas partes, asumiendo de hecho que no existen diferencias en su identidad fundamental humana que separen niveles aparentes de desarrollo, o problemas raciales, esta convicción martiana es sólo explicable en esta convicción historicista.
"Estudiando se aprende esto: que el hombre es el mismo en todas partes, y aparece y crece de la misma manera, y hace y piensa las mismas cosas, sin más diferencia que la de la tierra en que vive, porque el hombre que nace en tierra de árboles y flores, piensa más en la hermosura y el adorno, y tiene más cosas que decir, que el que nace en tierra fría, donde ve el cielo oscuro y su cueva de roca. Y otra cosa se aprende, y es que donde nace el hombre salvaje, sin saber que hay ya pueblos en el mundo, empieza a vivir lo mismo que vivieron los hombres hace miles de años”[4].
La concepción sobre el hombre unifica los disímiles temas de esta revista para niños, que todas las personas mayores deberían leer. En la revista, obra de un artista revolucionario, la actividad humana con fines progresivos es la base de la cual se parte para fundamentar los valores, recordemos cómo explica Martí a los niños la significación de la Revolución Francesa: “Francia fue el pueblo bravo, el pueblo que se levantó en defensa de los honores, el pueblo que le quitó al rey el poder. “Eso era hace cien años, en 1789. Fue como si se acabase un mundo y empezara otro”.[5]
Explicó también aquí el significado de la Revolución Francesa a partir de la significación que tiene los trabajadores y el trabajo, son, según explica Martí a los niños “los caballeros de veras”. “La Edad de Oro” es ejemplo vivo de la concepción del mundo de José Martí, es la concepción del hombre nuevo de Nuestra América, de ése que aún pulula por las calles de nuestras sufridas tierras alimentando la piedad universal, pero que tenemos que enseñar a alzarse, a empinarse, que debe mirarse en sus antepasados, desde aquellos que sepultados por botas extranjeras en las ruinas indias, están como mirando el destino futuro de sus tierras. Para los niños, escribía Martí, para los niños sigue escribiendo y escribirá siempre, para nuestros niños de América que deben descubrirlo de una buena vez y aprender, sin quitarse el polvo del camino a determinar, como Bolívar, el verdadero y único destino de Nuestra América.
Los grandes hombres
Definir el ideal del hombre a través de la trasmisión del conjunto de valores que consideraba esenciales para el perfeccionamiento humano llevaba como componente la terrenalidad de estos ideales, Martí consideraba a los grandes hombres como trasmisores de los mismos y es por eso el lugar que ocupan en las paginas de la Revista.
En los relatos históricos de Martí, aquellos en los que aborda la música, o las grandes obras literarias y artísticas o la propia historia de los pueblos con la de "Nuestra América". Los niños son capaces de identificar los protagonistas individuales de las contiendas. Allí están los héroes, vivos en los relatos, de cuerpo y de mente, pero Martí insiste en una peculiaridad, esos héroes nunca son mas que su pueblo, son parte del mismo y sin él nada son.
¿Cuál es el papel de las individualidades?
"Hay hombres -dice- que no se cansan, cuando su pueblo se cansa, y que se deciden a la guerra antes que los pueblos, porque no tienen que consultar a nadie mas que a sí mismos, y los pueblos tienen muchos hombres, y no pueden consultarse tan pronto"[6]
José Martí, participante de la vida y la historia de su pueblo, supo de las consecuencias de esta peculiaridad que distingue, sin duda, a las grandes personalidades, en él encontramos la fundamentación del aspecto humano de la relación personalidad-sociedad.
Se analiza con regularidad en el ideario martiano la posición humana de los grandes hombres con respecto al colectivo general. Su comprensión de este aspecto le ayudó, táctica y estratégicamente a resolver múltiples problemas en el orden práctico de la preparación de la guerra necesaria. Al indagar y estudiar el papel de las grandes personalidades en la historia determinó siempre dos elementos esenciales: que un gran hombre no lo era sin su pueblo, y segundo, el gran hombre ve mas lejos, con mayor rapidez, que su pueblo, a veces, incluso, se adelanta a los acontecimientos históricos, de aquí las contradicciones inevitables que surgen entre esta personalidad y la sociedad.
Esta contradicción no deviene sólo de puntos de vista opuestos y antagónicos con determinada personalidad y sectores, sino con una visión mas profunda de la esencia de los acontecimientos y sobre todo, y así lo explica Martí, de la personalidad que es incapaz de claudicar en sus objetivos a pesar de las incomprensiones o de la fuerza y que los llevará, hasta sus últimas consecuencias, cuando sean justos y progresivos entendiendo todo esto como deber...
Por eso entre esos factores que aceleran o retardan el desarrollo de la historia, están precisamente las personalidades históricas, que lo son en la medida no solamente de hacerse eco de las demandas de clases y grupos sociales, sino en la medida en que penetran con mirada aguda en la esencia de los acontecimientos. Su pensamiento es por tanto heurístico y esto nos permite explicar a todos los grandes que vieron allí donde nadie veía.
Pero no termina aquí el análisis martiano, va hacia la comprensión de las consecuencias que reporta para la personalidad histórica, lo que significa para el hombre cumplir con su deber, cuando este deber se adelanta a lo que se entiende por deber en su grupo, clase, colectivo, familia, etc. Martí analiza esto en todos sus aspectos, desde la familia hasta los hombres que pretendían cambios a veces diferente de los que él consideró necesarios.
Martí habla de dolor y soledad, de incomprensiones, de franca oposición y lucha durante toda su vida en esa contradicción, pero esta, como todas, no es extrahumana, sino es interpretada de forma natural.
Muchas veces se especuló con este análisis martiano de la contradicción personalidad-sociedad y realmente no caben las especulaciones. Es lógico el desánimo ante la incomprensión pero José Martí lo único que no admitía eran razones míticas o místicas en el destino, mejor sería en el sentido de la vida que como personalidad le tocó,
Del Padre Las Casas decía: "El hombre virtuoso debe ser fuerte de ánimo, y no tenerle miedo a la soledad, ni esperar a que los demás le ayuden, porque estará siempre sólo, pero con alegría de obrar bien que se parece al cielo de la mañana en la claridad"[7]
Y en este artículo de "La Edad de Oro" comienza afirmando: "Cuatro siglos es mucho, son cuatrocientos años. Cuatrocientos años hace que vivió el Padre Las Casas, y parece que está vivo todavía, porque fue bueno"[8]
De San Martín dirá: "En cuanto supo que América peleaba por para hacerse libre, vino a América, que le importaba perder su carrera, si iba a cumplir con su deber"[9] , y resume de los "Tres héroes": "Un escultor es admirable, porque saca una figura de la piedra bruta; pero esos hombres que hacen pueblos son mas que hombres"[10]
La base axiológica de la transformación humana
Martí ha logrado en esta empresa tan difícil educar al hombre para mejorarlo, algo que los educadores actuales no debemos olvidar: los valores no deben aparecer como abstracciones para el hombre, deben vestirse, con ropas terrenales y señalar con gestos y lágrimas las virtudes y equivocaciones humanas.
Esta metodología se diferencia diametralmente de aquella que al proponer valores los inscribía de forma especulativa en banderas irrealizables para el hombre terrenal, convirtiéndolo en artículo de fe y no en instigadores de la actividad humana concreta que en las condiciones reales puede efectivamente perfeccionarse, no sólo en forma externa, sino en el mundo interno del hombre que se reconoce humano del ideal concreto y que puede proponérselo como ideal al cual seguir. Creemos que es este el mérito fundamental de "La Edad de Oro " y del hombre de "La Edad de Oro".
La variedad de temáticas abordadas nos hablan de la universalidad de los valores humanos, la diversidad de las épocas de la permanencia de esos valores en la existencia del hombre. En cuanto a los medios usados por el Maestro, él nos ha demostrado que no puede existir transmisión de valores y creación de convicciones sin sentimiento, hay que conmover al hombre a través de los sentimientos, se usa aquí la ficción con depurada connotación artísticas para despertar en el niño el reconocimiento de valores humanos elevados.
Los cuentos recogidos en los números de "La Edad de Oro" proponen a través (en su mayoría) de los propios niños como protagonistas los errores y aciertos, extrayendo enseñanza del triunfo de la verdad, el bien, del amor, sobre lo feo y o bajo de la existencia que adquieren personalidad propia en las historias (los hermanos de Meñique, el señor Don Pomposo, etc.).
Determinar un código de valores que ayude al niño a juzgar es precisamente el objetivo martiano. Es difícil, al parecer, entre tantos disímiles temas, lograr coherencia en el propósito, pero vemos como cada eslabón entronca y como al concluir la lectura se reafirman conceptos y valores con singular claridad. En su ayuda aparece "La Ultima Página" donde con singular maestría aparecen las ideas y valores fundamentales que se han querido trasmitir.
Los valores, en la concepción martiana son acciones y nada más que acciones, en la traducción de sus sentimientos y convicciones en su hacer, el hombre hace patente los valores, no tiene sentido fuera del hombre, pero no tiene tampoco sentido fuera de la confrontación humana con la vida, y más, en su confrontación con el sentido permanente y eterno de mejorar que debe tener la Historia.
Esos son valores, los que han encaminado al hombre, a los pueblos a la humanidad (en acciones) a mejorar a pesar de no haber sido incluso, entendidos en determinado momento de la vida. El valor para dotar al hombre de convicción debe estar conformado por dos elementos, lo moral y el conocimiento, la convicción tiene que venir en primer lugar de que esta acción sea realmente humana , en segundo lugar, esta acción tiene que estar traducida por el talento y el talento es cualidad del hombre que conoce, viene del conocimiento del mundo a través de la ciencia y de la observación constante de la vida y de los hombres. Estas son las bases de lo que siendo valores lo son, por estar ya probados a través de estos elementos en la propia vida. Son los que deben inspirar las acciones futuras y ayudarnos a determinar el camino del progreso individual y general.
El camino de la sensibilidad como método
Martí entendió que no se debía mostrar a los niños mundo distinto del real, y esto no quiere decir ausencia de fantasía y de maravilla, fantasía y maravilla hay en "La Edad de Oro" pero la mujer del pescador que no supo poner coto a la vanidad y la avaricia son víctimas a pesar de la maravilla del Camaroncito Encantado, y Meñique no creció físicamente un centímetro para ser rey, sus grandezas, como la verdadera, no estaba en su esmirriada y chocante a veces estatura, sino en sus virtudes y valores, y los niños maravillosamente lo entienden, entienden que el pequeño que cabía en la bota de su padre fuese amado y querido para siempre por una maravillosa princesa. La verdad y la vida verdadera se muestran a través de la fantasía y lo maravilloso.
"La Edad de Oro" trata de despertar en el niño el deseo no sólo de conocer y amar, sino de hacer lo bello. La dicotomía entre fealdad y belleza, vista siempre desde el punto de vista moral es una regularidad de la Revista. Su propósito: enseñar a desear la belleza y a rechazar la fealdad. Pero , y esto es lo mas importante ¿que es lo bello y qué es lo feo? incluso ¿qué es cómico o trágico, o sublime o heroico o bajo?. Los matices de la relación estética están dados aquí a través de la realidad ficción, logrando sin conceptos que los niños encuentren una medida para juzgar de los fenómenos reales e incluso clasificar, guiados siempre por un sólido código de principios morales, sin consignas, sin abstracciones, identificándose con la acción y valores de los hombres y mujeres que aquí se les muestran.
"La Edad de Oro", no miente a los niños al explicarles que el camino de la belleza y la bondad es muy difícil. No son sólo las grandes personalidades las que mueren por su deber entre miles de dificultades, es todo hombre, es todo hombre pequeño que tiene que ser capaz de perseverar a pesar de las oposiciones como Meñique con sus hermanos o Piedad eligiendo a pesar de todo el mundo a la muñeca negra, o al Emperador que finalmente reconoció la belleza de la independencia del canto dulce del ruiseñor verdadero, o Pilar que regaló sus zapatos a pesar de su mamá o... cada uno de los personajes de la Revista maravillosa, que viven esta vida verdadera y de conflictos en que las opiniones se contradicen, y seguir el camino de la virtud, de la bondad y de la belleza, en el deber encontrará siempre opositores. Martí enseña esto a los niños y enseña más, hay que tener una opinión propia sobre las cosas y empeñar hasta la vida cuando se cree con certeza en una causa, aunque se nos oponga, hay que decir la verdad, siempre la verdad, y ahí está el Padre Las Casas que no se cansó en noventa años de decir la verdad.
Este código de valores, vigente hoy mas que nunca, toma como esencial la belleza y la bondad, así Meñique vence a la larga, por su talento, pero también por su buen corazón ("tener talento es tener buen corazón; el que tiene buen corazón, ese es el que tiene talento")[11].
La bondad que no es otra cosa que hacer el bien sin cansarse, por eso los niños deben reunirse para hacer algún bien, o deberían entristecerse cuando pasa un día sin hacerlo, la bondad que se transparenta en cada personaje y resalta como elemento fundamental de cada héroe, que aparece graficada en el gesto del Padre Las Casas al amparar al indio, y en la india que se le echa a los pies para que la bendiga, o en Bebé que oye las historias de los criados negros de la casa o llama a su caballo " caballito de mi alma" o en Meñique cuando va a buscar a sus hermanos fracasados para que duerman en el palacio. La bondad es el atributo esencial humano, pero ser bondadoso es ser inteligente, para hacer el bien hay que saber, es por eso que cada página de la Revista es una clase de tan disímiles temas. Martí no ha tenido miedo de contarle a los niños de la Historia del Hombre, de las grandes obras de arte de la antigüedad, de la industria y de la ciencia. No ha sustituido los conceptos esenciales y ha sido capaz de definir con certeza los conceptos.
Al leer pensamos lo difícil que resulta elaborar una definición para los niños. "La Edad de Oro" es un camino, una vía metodológica para ayudarnos a comunicarnos con los niños.
Conclusiones
1- “La Edad de Oro” es la concreción de una metodología del mejoramiento humano, tal y como fue sistematizada por José Martí. El Maestro fundamento ,partiendo de un propósito esencial, el de el cambio radical de la sociedad que le correspondió, una concepción alternativa sobre el desarrollo social cuyo centro es precisamete la formación de un hombre nuevo capaz de establecer nuevas relaciones con la sociedad, con los otros hombres y con la naturaleza, la base de esta transformación era la formación y educación en el hombre de un conjunto de valores cuyas bases esenciales eran el deber, la belleza entendida como perfeccionamiento y la bondad consciente acompañada del conocimiento de la vida y del mundo espiritual humano.
2- Tres aspectos, al menos pueden señalarse en la conformación de este propósito:
-La conformación de un ideal de hombre que tiene como base, su terrenalidad y que se expresa en la concepción historicista que no permite la especulación o abstracción en las definiciones y conceptos que trasmite y que tienen como centro, el compromiso del hombre con la verdad, la actividad creativa y trasformadora, la belleza y la bondad, inserto todo en el deber histórico y la convicción de que perfeccionarnos todos es camino de perfeccionamiento general.
-La traducción de este ideal es valores, trasmitidos desde la realidad con héroes históricamente comprometidos con causas de perfeccionamiento o a través de la ficción para señalar en la cotidianidad la presencia de los valores.
- El señalamiento de la vía de esta trasmisión de valores en el camino de la sensibilidad, para crear y formar valores hay que apelar a los sentimientos y las emociones, no sólo a os conocimientos y ala instrucción.
3-La concepción sobre el desarrollo de Martí se concreta en esta Revista que logró demostrar que los punto de vista teóricos se hacen vigentes en la medida que encuentran vías concretas de transformación practica.
[1]Martí, José, O. Completas, T XVIII, p.501
[2] Martí, José. O. Completas, T. XVIII, p 390.
[3] idem.anterior, p305
[4] idem. p357
[5] idem. p406
[6] idem. anterior p305
[7] idem.p446
[8] idem.p440
[9] idem.p308
[10] idem.p308
[11] idem.p324
Fuente:http://www.hottopos.com/vdletras4/pino.htm
miércoles, 1 de marzo de 2017
Juan Ramón Jiménez
Poeta español y premio Nobel de
Literatura. Nació en Moguer (Huelva), y estudió en la Universidad de Sevilla.
Los poemas de Rubén Darío, el miembro
más destacado del modernismo en la poesía española, le conmovieron
especialmente en su juventud.
También sería importante la lectura de
los simbolistas franceses, que acentuaron su inclinación hacia la melancolía.
En 1900 publicó sus dos primeros libros de textos: Ninfeas y Almas de violeta.
Poco después se instalaría en Madrid, haciendo varios viajes a Francia y luego
a Estados Unidos, donde se casó con la que ya sería su compañera ejemplar de
toda la vida, Zenobia Camprubí. En 1936, al estallar la Guerra Civil española
se vio obligado a abandonar España. Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico, fueron
sus sucesivos lugares de residencia. Moriría en este último país, donde recibió
ya casi moribundo la noticia de la concesión del Premio Nobel.
PLATERO Y YO
Platero es pequeño, peludo, suave; tan
blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los
espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal
negro.
Lo dejo suelto y se va al prado, y
acaricia tibiamente con su hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas,
celestes y gualdas... Lo llamo dulcemente:”¿Platero?”, y viene a mí con un
trotecillo alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal . . .
Come cuanto le doy. Le gustan
naranjas, mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados,
con su cristalina gotita de miel. . .
Es tierno y mimoso igual que un niño, que
una niña. . .; pero fuerte y seco como de piedra.
Cuando paso sobre él, los domingos, por
las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos de limpio y
despaciosos, se quedan mirándolo: -Tiene acero . . . Tiene acero. Acero y plata
de luna, al mismo tiempo.
martes, 21 de febrero de 2017
el pais de la felicidad y de los buenos lectores.
Confunde y reinarás, máxima latina que se puede aplicar a los demagogos de hoy, que sólo buscan confundir a la opinión pública y mantenerla adormilada, sin crítica y en una burbuja flotante, controlada con toda la manipulación posible.
Método similar empleaba Nerón en Roma, cuando en el coliseo su secretario Epafrodito, gritaba a la multitud sedienta de pan y circo, “nunca hemos sido tan felices como en el gobierno de Nerón”. Esto mismo lo dicen hoy los presentadores de televisión, quienes testimonian el pensamiento e intereses
de los dueños del Estado.
En este orden de ideas, el visionario antidemagogo George Orwell escribió: “El lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades, el asesinato una acción respetable y dar al viento una apariencia de solidez”. De esto sí que saben los que detentan el poder en nuestro país, quienes
con una bien planeada manipulación de la realidad, han atomizado cualquier intento de concienciación en la mayoría de sus habitantes y cualquier posibilidad de una verdadera revolución política, económica y cultural, como si se ha dado en otras latitudes, incluso aquí a la vuelta de la esquina de este cono sudamericano.
¿Si somos los más felices del mundo? Lo más lamentable es que cuantifican la felicidad en términos de un mayor número de días festivos, fiestas y reinados como el del Corozo y el de Mis Tanga entre los muchos existentes. El alto consumo de licor y el sexo desaforado. El fútbol con fanatismo.
Los espectáculos de farándula. Creen que esos distractores son la felicidad, como si se tratara de entretener a idiotas. Lo perverso aquí es el fervor con que se practica esa medición.
Sin embargo, ¿cómo puede hablarse de felicidad en un país agobiado por la miseria y la pobreza? En uno de los más corruptos del mundo. Con los más altos niveles de desnutrición de Latinoamérica seguido sólo por Haití.
Donde se promueve educar para tener una mano de obra barata y no para la producción de bienes intelectuales, humanos y artísticos. Donde impera la violencia y el desplazamiento de más de cuatro
millones y medio de personas.
Con un índice de vicio, prostitución, negocio de la guerra, sueldos de miseria, tramitología de largo aliento, falta de oportunidades, becas que se ganan los hijos de los ricos.
Regido Por un sistema de salud que mata y no alivia y un lenguaje eufemístico que a la corrupción la llama apropiación indebida de recursos y a los pobres ladrones. Díganme, ¿cómo puede a esto llamársele el país más feliz del mundo?
Esto sólo tiene un nombre: Torre de babel.
Diseño de publicidad. Palimpsesto.
Tragarse el cuento sin digerirlo. ¿Quién es el bobo: el que habla o el que escucha? Piense usted.
¿Si somos el país de más alto nivel de lectura en Latinoamérica? En este país no se lee ni siquiera a Condorito o El Almanaque Bristol. Prueba de ello es Medellín, una de las llamadas ciudades “cultas”, donde a diario se cierran librerías. Ya quedan tan pocas que se pueden contar con los dedos de la mano.
¡Donde ayer funcionaba la librería Bolívar, hoy funciona una carnicería! ¡Qué ironía! Claro que no faltará el que diga, que no se necesitan lugares físicos para los libros, que para eso está internet, y
esto de alguna manera es cierto, pero ni aun así se lee; aunque yo he considerado siempre, que leer de forma virtual es como hacerle el amor a un cadáver. El libro, como objeto físico, es un deleite, o como diría Borges, una extensión del pensamiento.
Carlos Mario Garcés Toro
domingo, 5 de febrero de 2017
Recordar a la Poeta y sus Poemas _ Piedad Bonnet
LAS CICATRICES
No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas.
LA MUY PERRA
En ciertas ocasiones
la vida nos demanda mezquindad
Es -pareciera decirnos-
un acto de justicia
una manera sana
de respirar en medio del fastidio
de no ofrecer la otra mejilla
Pero
¿qué tal si optamos por la benevolencia
por ir limpios y ufanos
celestiales?
Innobles son los tratos que la vida propone
Escoge
-nos ladra la muy perra-
entre bilis negra y tu soberbia.
Rosas
Con el estiércol que arrojan a mi patio
abono yo mis rosas.
Aéreas en sus tallos, de la luz se alimentan
aunque lleven la muerte dormida en sus corolas.
Y su belleza, inútil como toda la belleza,
sus espinas inocuas, hacen cerco
al corazoeon, guerrean
con la bestia que acecha en la tiniebla.
abono yo mis rosas.
Aéreas en sus tallos, de la luz se alimentan
aunque lleven la muerte dormida en sus corolas.
Y su belleza, inútil como toda la belleza,
sus espinas inocuas, hacen cerco
al corazoeon, guerrean
con la bestia que acecha en la tiniebla.
Precisamente
Mientras escribo este verso
millones y millones de seres respiran todavía en mi
viejo planeta.
prueba aquél una amenaza y descubre un gusano
entre su pulpa.
Una mujer escribe una carta y solloza.
Abre la tierra este otro con sus manos, y transpira y no piensa.
Y en una esquina una muchacha espera a un hombre
que no llega.
Miles de hombres y mujeres abren sus ojos y recuerdan su cuerpo y sus tareas.
Cientos de esófagos, de glándulas, de hígados, hacen su inocente trabajo
y el amoer resicita caricias a un millón por segundo
y alguien se juzga felíz
y un hombre compra una cuerda y la cuelga
del árbol que en su patio florece.
Tosen, cantan, defecan, multiplican, parten su pan, aceitan su paciencia,
bufan, escupen, besan, timan a su vecio,
mienten, mienten y ríen, mienten sinceramente y apuñalan
o leen un poema,
Revelación
De niña me fue dado mirar por un instante
los ojos implacables de la bestia.
El resto de la vida se me ha ido
tratando inútilmente de olvidarlos.
los ojos implacables de la bestia.
El resto de la vida se me ha ido
tratando inútilmente de olvidarlos.
Madre e hijo
El poeta
bebe el agua del Tigris y del Eufrates,
se desvela y a veces tiene caspa,
y en los alones tiene reservado su puesto
y los zorros lamen su mano antes de huir espantados
por el bronco sonido de su verso.
De púas, de cuchillos, es la piel del poeta.
Con el despertar de la luz sangra la piel del poeta.
A veces, desalado, silencioso,
desierto de los pies a la cabeza,
anochece de bruces en su cama.
La envidia del poeta es amarilla,
su ilusión es azul como el cielo sin guardas.
A ratos a sí mismo se devora, se corta en pedacitos, se reparte,
Canción
Nunca fue tan hermosa la mentira
como en tu boca, en medio
de pequeñas verdades banales
que eran todo
tu mundo que yo amaba,
mentira desprendida
sin afanes, cayendo
como lluvia
sobre la oscura tierra desolada.
Nunca tan dulce fue la mentirosa
palabra enamorada apenas dicha,
ni tan altos los sueños
ni tan fiero
el fuego esplendoroso que sembrara.
Nunca, tampoco,
tanto dolor se amotinó de golpe,
ni tan herida estuvo la esperanza.
como en tu boca, en medio
de pequeñas verdades banales
que eran todo
tu mundo que yo amaba,
mentira desprendida
sin afanes, cayendo
como lluvia
sobre la oscura tierra desolada.
Nunca tan dulce fue la mentirosa
palabra enamorada apenas dicha,
ni tan altos los sueños
ni tan fiero
el fuego esplendoroso que sembrara.
Nunca, tampoco,
tanto dolor se amotinó de golpe,
ni tan herida estuvo la esperanza.
Fuente: http://www.piedadbonnett.co/poesia/
lunes, 23 de enero de 2017
Recordar a _ José Eustasio Rivera
(Rivera, 1888 - Nueva York, 1928) Escritor colombiano autor de la novela La vorágine (1924), considerada un clásico de la literatura hispanoamericana. Hasta la llegada de La vorágine, la literatura colombiana sólo tenía en la María de Jorge Isaacs (1867) una obra de indiscutible altura universal. Rivera logró en esta narración desembarazar la novela nacional del localismo detallista propio del costumbrismo y, con original expresión, supo plasmar a través de la tragedia de Arturo Cova la enconada lucha del hombre con la naturaleza.
José Eustasio Rivera nació en el pequeño pueblo de San Mateo, hoy Rivera (Huila), el 19 de febrero de 1888, en el seno de una familia dedicada a las labores del campo y con aguerridos antepasados huilenses; su padre, don Eustasio Rivera, era hermano de los generales conservadores Pedro, Napoleón y Toribio Rivera, quienes desempeñaron importantes cargos en la administración, el Congreso y el campo educativo. Casado con Catalina Salas, el matrimonio tuvo once hijos.
José Eustasio Rivera
Rivera hizo sus primeros estudios en Neiva, primero en el colegio de Santa Librada y posteriormente en el de San Luis Gonzaga, mostrando tempranamente su inclinación por las letras. Influido por las corrientes románticas y modernistas, ya desde sus primeros poemas reveló su inquietud por la naturaleza. Dice en "Gloria", por ejemplo: "yo llevo el cielo en mí..." o "yo llevo la cascada que en oscura selva se rompe; y he amoldado a mi cráneo la llanura y se ha encerrado en él la cordillera".
A través de su identificación con la geografía nacional, José Eustasio Rivera logró una poesía llena de emoción, sin pertenecer a los movimientos de su época como los Nuevos, ni a la acartonada generación centenarista. Otros de estos poemas escritos entre 1906 y 1909 son "Tocando diana", "En el ara", "Dúo de flautas", "Triste", "Aurora boreal" y "Diva, la virgen muerta". La visión de la naturaleza le sirvió para interpretar y fortalecer su propia personalidad. Pero no se quedaría en la mera descripción del entorno, sino que, tanto en esta primera obra como en poesías posteriores y en su prosa, expresó su sentido trágico de la existencia humana, de lo fugaz y limitado de la vida.
En 1906 viajó a Bogotá para ingresar, becado, en la Escuela Normal. Tres años más tarde se desempeñó como inspector escolar. En los Juegos Florales de Tunja, en los que se conmemoraba el centenario del grito de Independencia, Rivera obtuvo el segundo lugar con poemas de corte épico, muy influidos por la poética de Miguel Antonio Caro: "Oda a España" fue publicada en septiembre de 1910 por El Tropical de Ibagué. Regresó a Bogotá donde, para mantenerse, trabajó en el Ministerio de Gobierno, mientras estudiaba en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional, graduándose en 1917 con la tesis Liquidación de las herencias. De ese entonces data su drama teatral Juan Gil. Pocos meses después de egresado, le fue ofrecida desde Neiva una curul en la Cámara de Representantes, que Rivera aceptó. Pronto, un telegrama del obispo de Garzón, Esteban Rojas, pidiéndole la renuncia "por el bien de la unidad católica", hizo que el escritor exclamara: "Me barrieron de un sotanazo".
El primer contacto de José Eustasio Rivera con los Llanos Orientales tuvo lugar en enero de 1916. El segundo fue en abril de 1918, cuando, en función de su profesión de abogado, viajó en bongó por el río Meta hasta la hacienda Mata de Palma, estadía que duró hasta el mes de febrero de 1920 y durante la que hizo amistad con Luis Franco Zapata, figura clave en la génesis de La vorágine. En 1912 Luis Franco Zapata se había escapado con Alicia Hernández Carranza desde Bogotá, donde ella trabajaba como empleada de una tienda. Juntos llegaron al fondo de la Amazonia, entre Colombia y Venezuela, y se instalaron en las caucherías del Brazo Casiquiare, cerca de Brasil.
En 1918, en Orocué, Luis Franco Zapata le contó todas sus historias a Rivera, desde las más íntimas hasta las de índole social, sin excluir las mitológicas, las de aventuras y las de sangre. "La mayor parte de los personajes de La vorágine (afirma Isaías Peña Gutiérrez) surgieron de los relatos de Luis Franco Zapata, incluidos los nombres, que poco variaron." Cerca de Orocué, Rivera tuvo un segundo ataque de cefalea que se repitió en Sogamoso en 1919 y, de regreso a Orocué, sufrió las fiebres del paludismo, que le curaron Luis Franco y Alicia.
De nuevo en Bogotá, Rivera participó en la tertulia del Olimpito, que solía reunirse en los cafés Windsor o Inglés; asistían jóvenes poetas como Rafael Maya o Luis Rosales, e intelectuales como Luis López de Mesa. Gran amigo de Rivera fue el poeta Miguel Rasch Isla, y simultáneamente con él puso José Eustasio en las librerías su primer libro, Tierra de promisión (1921). Compuesto por 55 sonetos y dividido en tres partes (la selva, las cumbres y el llano), de este poemario dijo Juan Lozano y Lozano al mes siguiente de su publicación: "Son versos perfectos de salvaje realeza. Allí está íntegra, pero idealizada, nuestra pampa aborigen, desfile lujurioso, violento, que se engarza en sonetos espléndidos, como perla en oro".
En marzo de ese mismo año, durante una excursión emprendida con el poeta Alberto Ángel Montoya, cerca de Purificación, Rivera sufrió otro serio ataque, acompañado de convulsiones y delirios; fue atendido por el doctor José María Lombana Barreneche y tras una recuperación de dos meses en Neiva regresó a Bogotá. El 4 de julio, encabezando con Antonio Gómez Restrepo una delegación diplomática, partió hacia Perú y México. Con motivo de la celebración de los centenarios de la independencia de los dos países, Rivera entró en contacto con los escritores Amado Nervo, Manuel Gutiérrez Nájera y Juan de Dios Peza, entre otros. Para El Mundial de Lima, José Eustasio Rivera concedió una polémica entrevista que lo llevó a una fuerte controversia con el gran poeta Eduardo Castillo.
En febrero de 1922 falleció el padre de Rivera, a la edad de 74 años. Nombrado secretario de la comisión limítrofe Colombiano-Venezolana, José Eustasio partió con la comisión en septiembre de 1922, rumbo a Girardot. Siguiendo la ruta río Magdalena abajo, pasaron por Barranquilla y se adentraron por Venezuela; por el Orinoco llegaron hasta Ciudad Bolívar y a Caicara a finales de octubre. La falta de apoyo del gobierno impulsó a Rivera a abandonar la comisión y a proseguir el viaje por su cuenta.
Rivera llegó a San Fernando de Atabapo en diciembre, y en Orocué se encontró con Melitón Escobar, antiguo compañero de comisión, a la que se integró de nuevo y con la que continuó su viaje por Yavita, Maroa y Victorino, en plena selva. Sin mapas, sin ni siquiera medios rudimentarios, trazaron los límites, con la ayuda de los ingenieros suizos que los acompañaban. Según las notas de viaje del doctor venezolano Ramón Ignacio Méndez, "fue en los largos y tediosos días de la permanencia de Yavita que José Eustasio Rivera escribió muchos de los capítulos de La vorágine, y fue allí donde le oí leer algunas páginas de la obra".
En compañía de Melitón Escobar, Rivera decidió salir por el sur, río abajo, para investigar un sinnúmero de atropellos contra ciudadanos colombianos de los que había tenido noticia: la venta de colombianos a caucheros brasileños; las explotaciones feudales de Leonidas Norzagaray Elicechea, deforestador y esclavista que llegó a acuñar su propia moneda; la penetración peruana en el territorio nacional colombiano y los criminales procedimientos de la Casa Arana.
Primero desde Manaos (el 18 de julio de 1923) y, después del dilatado regreso por Venezuela entrando por Barranquilla, como representante de la Cámara, Rivera hizo toda clase de denuncias, escribió artículos, organizó una junta de defensa nacional e incluso citó al ministro de Relaciones Exteriores, por su negligencia al enviar una comisión sin los mínimos instrumentos para desarrollar su labor y por el cargo de infidencia al hacer llegar a Norzagaray el informe secreto que Rivera había despachado desde Manaos. Por ley se les reconocieron los sueldos a los miembros de la comisión, pero el ministro fue absuelto, no sin antes reconocer el patriótico procedimiento de Rivera. Sin embargo, por carecer de apoyo partidista, éste no logró lo que en el fondo perseguía: la salvaguardia de la soberanía y el honor nacional. Norzagaray, en cambio, intentó matar en dos ocasiones al escritor.
Desengañado, Rivera volvió a Neiva y, consciente de que su más efectiva arma de denuncia era su pluma, se dedicó a hacer excursiones por el Caquetá para, desde los artículos que publicó en los principales diarios, denunciar las anomalías o, desde el propio terreno, facilitar consejos. Rivera fue el primero en proponer la construcción de la vía Neiva-San Vicente de Caguán, que de haberse realizado hubiera impedido la guerra con el Perú, y que fue finalmente ordenada... 63 años más tarde. La vorágine se terminó de escribir el 21 de abril de 1924, en Neiva. Su lanzamiento al público coincidió con el cumpleaños de la madre del autor, el 25 de noviembre de 1924.
No había visto aún la luz La vorágine cuando Rivera fue llamado a presidir una comisión investigadora sobre irregularidades del aparato burocrático del gobierno. Dos investigaciones sirvieron para mostrar el enorme valor ético y patriótico de Rivera y, en un país con amplios niveles de corrupción, para sepultar las aspiraciones políticas del escritor. Los apuntes que de estas indagaciones extrajo iban a servir de documentación para su segunda novela, que no alcanzó a redactar y que llevaría por título La mancha negra. El 31 de marzo de 1928 partió, como presidente de la delegación colombiana, al Congreso Internacional de Inmigración y Emigración que se celebró en La Habana.
Por cuenta propia viajó a Nueva York, adonde llegó a finales de abril. Residió primero en el hotel Le Marquis y luego en un apartamento en las cercanías del Central Park. En esta ciudad se dedicó a la traducción de La vorágine al inglés, al proyecto de llevarla al cine (nunca realizado) y a su próxima novela, que "habría de aparecer al marcharse al África, porque allí se sentiría más seguro que en su propia tierra", como dijo a José A. Velasco. Los oscuros manejos del representante de la empresa petrolera Standard Oil, el capitán Flanagan, los tratos secretos e irregulares de altos funcionarios del gobierno como Carlos Adolfo Urueta, la indelicada actitud del ex ministro Esteban Jaramillo y hasta los sobornos al consejero espiritual del estadista Dr. Zerda, opuesto a la firma del contrato entre la Standard Oil y el Estado colombiano para la construcción del oleoducto Cartagena-Barrancabermeja, eran parte del explosivo material que Rivera se disponía a manejar, con su pulcritud moral, para su nueva obra.
El 29 de octubre recibió un homenaje en la Universidad de Columbia, dictó conferencias y llegó a rumorearse que sería nombrado cónsul. Pronunció un discurso en el ágape ofrecido al piloto Benjamín Méndez, dos días antes del histórico vuelo entre Nueva York y Bogotá, y luego de la partida del avión Rivera comenzó a sentirse mal. Lo que en un principio el médico creyó que era una gripe y que finalmente jamás logró diagnosticarse (no se permitió la autopsia) fue convirtiéndose en un grave estado que, tras cuatro días en coma, llevó a la muerte a José Eustasio Rivera, a las 12:50 de la invernal tarde del 1 de diciembre de 1928.
El cadáver fue repatriado a bordo de un barco de la United Fruit, llegó a Barranquilla, donde se le rindieron honores, y, remontando el Magdalena, llegó finalmente a Bogotá el 7 de enero de 1929, donde fue velado en el Capitolio Nacional. Más de quince mil personas desfilaron ante él y el 9 de enero fue enterrado en el Cementerio Central, en medio de sentidas despedidas, hermosos discursos y grandes multitudes.
La vorágine
Inspirada en el relato que oyera de labios de Luis Franco Zapata en Orocué, en 1918, sobre el viaje que lo llevó con Alicia Hernández a establecerse en el corazón de la selva (y que en cierto modo el autor había revivido en su viaje con la comisión limítrofe Colombiano-Venezolana), ninguna obra como ésta había logrado reflejar la extensión pavorosa de la selva amazónica, la selva del caucho, a la que el protagonista y narrador, Arturo Cova, se precipita para escapar a sus deberes sociales en compañía de Alicia, una pequeña burguesa arrancada por él de su mundo familiar más por capricho que por pasión. Las vicisitudes afanosas de Arturo Cova y de sus compañeros hacen pensar en los esfuerzos de individuos que obstinadamente, en medio de las arenas movedizas, se agitan para librarse de ellas, y por su mismo esfuerzo se hunden más rápidamente. Y, en efecto, la selva se tragará al fin a los tránsfugas de la sociedad.
Arturo Cova, hombre en apariencia apasionado, violento y amante de la aventura, es en realidad un personaje cuyo núcleo psicológico es el tedio y la abulia provocada por no haber encontrado una auténtica finalidad a la vida, abulia que intenta remediar con la huida y una exacerbación de la voluntad, convirtiéndose aparentemente en un hombre de acción o un aventurero. Todo el relato de Cova es una fuga de sus verdaderos problemas; por eso no es extraño que su culminación sea la desaparición en la selva, tragado por el inmenso cementerio verde, adonde había penetrado empujado por el deseo de vengar la imaginaria traición de Alicia.
"Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna jugué mi corazón al azar y me lo ganó la Violencia. Nada supe de los deliquios embriagadores, ni de la confidencia sentimental, ni de la zozobra de las miradas cobardes. Más que el enamorado, fui siempre el dominador cuyos labios no conocieron la súplica". Así empieza su relato; personaje complejo, cuando cree descubrir el cansancio de su compañera aparecen los celos, el apasionamiento: "Alicia me trataba ya, no sólo con indiferencia, sino con mal disimulado desdén. Desde entonces comencé a apasionarme por ella y hasta me dio por idealizarla".
Arturo Cova quiere ser siempre el triunfador, el actor central. Su compañero, Fidel Franco, lo acusará de ser un desequilibrado tan impulsivo como teatral; en realidad es un solitario que sólo cree en él: "el ideal no se busca, lo lleva uno consigo mismo" afirma; sin embargo, no lo mueve ideal alguno. Actúa sin saber por qué, buscando tan sólo el acto puro, sin finalidad alguna. Por encima de todo está dominado por el cansancio de la vida, que lo arrastra a la aventura sin motivo. Su carácter está lleno de notas contradictorias: ataques histéricos, neurosis, búsqueda del agotamiento y del sufrimiento como un sedante, deseo de violencia y a la vez un sentido innato de la justicia y una compasión enfermiza hacia los débiles.
La prosa de José Eustasio Rivera es poemática y lírica aun en el horror y en la crueldad; el lenguaje lo acompaña en la imaginación desbordada, con su profusión de imágenes de gran fuerza expresiva. El autor ahonda psicológicamente en los caracteres y maneja los elementos con simbolismo evidente y manifiesto. Terrible y desmesurada, llena de misterio y violencia, La vorágine halla su límite artístico en los elementos de carácter documental en que abunda, y su grandeza en la reconstrucción de un mundo en el que la moral cristiana agoniza, mientras se perfilan los esfuerzos que señalan el nacimiento de una nueva moral rigurosamente adaptada a la vida impuesta por la selva a quien se aventura en ella. La obra de Rivera pertenece a la tendencia (hoy común a todas las literaturas hispanoamericanas) que se puede considerar antieuropea en cuanto tiende a destruir los vínculos que durante todo el siglo XIX hicieron de la América latina una oscura provincia de las literaturas europeas, y a crear una tradición exclusiva y típicamente hispanoamericana.
Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/r/rivera_jose_eustasio.htm
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