domingo, 28 de mayo de 2017

Cuento_ El extraño caso del directivo Ruatán _ Óscar Darío Ruiz Henao

Precisamente ocurrió en plena junta directiva donde asistían todos los jefes de área de la compañía para discutir la aparición de un nuevo producto, el plan de mercadeo y la imagen institucional.

En otros momentos más íntimos había tenido algunos episodios, extraordinarios estados de convulsión y la sensación de que se reducía, se comprimía, se desintegraba.

Y fue exactamente -qué precisión- cuando el gerente exaltaba las cualidades y altos valores del directivo de hoy y animaba a todos los jefes a dar ejemplo a sus subalternos.

Sintió, primero, náuseas, al escuchar las palabras del gerente, tan repetidas y tan lejanas de los hechos. Luego sintió cierto mareo, se le redujo la visión y no pudo más: cayó al piso y, bocarriba, comenzaron las convulsiones.

Los presentes abrieron espacio, se escuchó un “¡ay!, ¿qué pasa con Ruatán?”. De su boca salía una baba espesa; convulsionaba episódicamente; sus ojos entrecerrados desorbitaban; la cabeza inclinada hacia el lado izquierdo quería desprenderse.

“Sáquenlo”, alguien gritó pero nadie se atrevió a acercarse.
Muy al contrario, sin dejar de mirarlo con asombro y repugnancia, se distanciaron de él.


“Cómo se le ocurre, en plena junta”, otra voz dijo.

Había comenzado la desintegración, lenta y certera. Comprimiéndose, con ropa y todo, Ruatán se reducía y arrojaba un colorido humo. Se levantó un olor a hierba quemada, a zapato quemado.


“Qué se podía esperar de ese”, una voz femenina concluyó.

En el piso solo quedó una especie de masa negra y maloliente del tamaño de un puño cerrado.

El gerente, que no perdía ocasión para asumir el liderazgo, llamó por el teléfono a la secretaria de gerencia. “Urgente, María, tráigame a la señora del aseo”, ordenó.

Inmediatamente vino la mujer. En cuestión de tres minutos, barrió y recogió lo que quedaba de Ruatán. Luego echó desinfectante en el piso en donde persistía una mancha como testimonio de lo ocurrido.

Superada la dificultad, prosiguió la reunión de junta y se lograron sacar adelante algunas excelentes ideas para promocionar el nuevo producto y se plantearon algunas propuestas para el mejoramiento continuo de la empresa.

 ÓDRH

Fuente:http://www.funlam.edu.co/uploads/fondoeditorial/Creaciones-Literarias-Cuentos-poesias-y-ensayos-2013.pdf

lunes, 22 de mayo de 2017

Murió el líder cultural “Chucho” Mejía

  • FOTO: Cortesía: Twitter @lzmamunera
    Jesús Antonio Mejía Ossa, conocido como “Chucho” Mejía, falleció este domingo a los 89 años en Medellín.
El señor Mejía fundó el periódico el Radar y la Biblioteca Campesina del Sena. Además, creó la Escuela Popular de Arte (EPA) donde se desempeñó durante varios años como docente. También fue rector del Liceo de la Universidad Autónoma Latinoamericana.
A Don Jesús Mejía lo había homenajeado el Concejo de Medellín, en 2011, con la orden al mérito Don Juan del Corral grado Oro por sus más de 40 años como docente e investigador sociocultural del país.
En la ciudad era conocido, además, como un maestro para los líderes culturales y como un investigador del folclor.
Fuente:wwww.elcolombiano.com

domingo, 7 de mayo de 2017

Cuatro siglos de literatura_ José Mario Sánchez Henao

Cervantes   y   Shakespeare.

Poesía es el hecho humano por naturaleza, pues la palabra es absolutamente humana y cuando una palabra se encuentra con otra, algo tiene que ocurrir, especial. Eso es la poesía; en un poema, un relato, un drama, una novela,un ensayo. Además, según Jakobson, el gran filólogo ruso(1915), la función poética del lenguaje es la concerniente a toda la parte creativa, por lo tanto, los grandes novelistas, cuentistas o dramaturgos, son en realidad grandes poetas, en este orden de ideas, el Shakespeare del drama y el cervantes del Quijote, los principales, propiciadores y constructores de toda la literatura moderna, son en esencia, dos incomparables poetas.

Cuando cervantes escribió el Quijote, hace poco más de cuatrocientos años, aún no era cervantes, no el cervantes que conocemos hoy. No contaba con el reconocimiento que tiene hoy, es más, era un don nadie, un escritor fracasado. El verdadero grande entre los grandes, para los españoles, claro está, era Lope de Vega, (1562- 1635) quien definió, representó y dio forma al alma española; Fuente ovejuna, el mejor alcalde del rey, la Jerusalén conquistada, romancero espiritual. Poeta, dramaturgo, inspector, esposo, amante y quien sabe cuantas cosas más.

Se dice que escribió más de dos mil obras entre poemas, teatro y novelas. Popular en su tiempo, quizá el más, no es gratuito su apelativo de Fénix de los ingenios.

viernes, 5 de mayo de 2017

Flotando con el viento_ Marcelo Covian


¿Cuántos caminos debe recorrer un
hombre
Antes de que le llaméis hombre?
¿Cuántos mares debe surcar la blanca
paloma
Antes de dormir sobre la arena?
¿Cuántas veces deben volar las balas de
cañón
Antes de ser prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo mío, está flotando
en el viento,
La respuesta está flotando en el viento,
¿Cuántas veces debe un hombre mirar
hacia arriba
Para poder ver el cielo?
¿Cuántos oídos debe tener un hombre
Para poder oír a la gente llorar?
¿Cuántas muertes serán necesarias para
que comprenda
Que ya ha habido demasiados muertos?
La respuesta, amigo mío, está flotando
en el viento,
La respuesta está flotando en el viento,
¿Cuántos años puede permanecer una
montaña
Antes de ser arrastrada al mar?
¿Cuántos años pueden algunas gentes
vivir
Antes de conocer la libertad?
¿Cuántas veces puede un hombre volver
la cabeza
fingiendo no ver nada?
La respuesta, amigo mío, está flotando
en el viento,
La respuesta está flotando en el viento.
Versión de Marcelo Covian

sábado, 29 de abril de 2017

Frases de Milan Kundera que nunca debes olvidar…

Las historias de Kundera han marcado a toda una generación y han moldeado la forma en que ésta percibe el mundo. Desde La broma (1967) hasta La ignorancia (2000), pasando por La insoportable levedad del ser (1984) y La inmortalidad (1988), este checo, crítico del comunismo, ha sido un guía invaluable para nuestro paso por el mundo.
1. “Los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también.”
2. “Las metáforas son peligrosas. Con las metáforas no se juega. El amor puede nacer de una metáfora.”
3. “El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados, sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo; y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido.”
4. “La juventud es terrible: es un escenario por el cual, calzados con altos coturnos y vistiendo los más diversos disfraces, los niños andan y pronuncian palabras aprendidas, que comprenden sólo a medias, pero a las que se entregan con fanatismo. Y la historia es terrible porque con frecuencia se convierte en un escenario para el jovencito Napoleón, un escenario para masas fantizadas de niños, cuyas pasiones copiadas y cuyos papeles primitivos se convierten de repente en una realidad catastrófica real.” (La broma).
5. “La belleza es más que la justicia, la belleza es más que la verdad, es más real, más indudable y hasta más alcanzable, la belleza está por encima de todo, y en este momento ya está definitivamente perdida para él. Sólo había venido para mostrársele en el último momento, para que no pensase que lo había conocido todo y que había vivido su vida hasta el fondo de todas sus posibilidades…” (La despedida).
6. “El ansia de orden pretende convertir el mundo de los hombres en el reino de lo inorgánico, en el que todo marcha, funciona, sometido a un orden suprapersonal. El ansia de orden es al mismo tiempo ansia de muerte, porque la vida es una permanente alteración del orden.” (La despedida).
7. “Las mujeres no buscan hombres hermosos. Las mujeres buscan hombres que han tenido mujeres hermosas. Por eso, tener una amante fea, es un error fatal.” (El libro de la risa y el olvido).
8. “La verdadera bondad humana, con toda su pureza y libertad, puede ponerse en primer plano sólo cuando su recipiente no tiene poder. El verdadero examen moral de la humanidad, su examen fundamental (que yace enterrado profundamente lejos de la vista) consiste en su actitud ante esos que están a su merced: los animales. Y en este sentido la humanidad ha sufrido una derrota. Una derrota tan fundamental que todas las demás provienen de ahí.” (La insoportable levedad del ser).
9. “La cultura sucumbe bajo el volumen de la producción, la avalancha de letras, la locura de la cantidad. Por ese motivo te digo que un libro prohibido en tu país significa infinitamente más que los millones de palabras que vomitan nuestras universidades”.
10. “Nunca sabremos por qué irritamos a la gente, que es lo que nos hace simpáticos, qué es lo que nos hace ridículos; nuestra propio imagen es nuestro mayor misterio” (La inmortalidad)
11. “Lo que había entre ellos no era amor, era inmortalidad.” (La inmortalidad).
12. “La fuente del miedo está en el porvenir, y el que se libera del porvenir no tiene nada que temer” (La lentitud)
13. “Los recuerdos se van si dejan de evocarse una y otra vez en las conversaciones entre amigos.” (La ignorancia)
14. “Pienso luego existo, lo dijo un intelectual que subestimaba el dolor de muelas.”
Fuente: http://planetadelibrosmexico.com/14-frases-de-milan-kundera-que-nunca-debes-olvidar/

sábado, 15 de abril de 2017

Rubem Fonseca, el escritor al que no quieren los políticos ni los ricos

El escritor brasileño anuncia un nuevo libro a sus casi 92 años. Semblanza de uno de los grandes de la literatura latinoamericana de todos los tiempos.
 
Nadie sabe mucho de él: qué come, cómo vive, a quién quiere. Si acaso se conocen cosas como que fue abogado, que es guionista, que no da entrevistas, que comenzó a escribir a los 38 años, que está próximo a cumplir 92, el 11 de mayo, y que en un mes publica un nuevo libro de cuentos. Fonseca cree genuinamente que un escritor solo debe hablar por medio de su obra.
Y si habla así, sus novelas y sus cuentos testimonian con crudeza, sin concesiones, los contrastes sociales de su país, que bien pueden ser los del resto de América Latina. En sus historias todos tienen lugar: pobres, ricos, prostitutas, drogadictos, gais, políticos, delincuentes, orates, negros, blancos, perdedores, feos (mejor si no tienen dientes) y bonitos. Pocos se escapan. Una de sus fijaciones es la marginalidad conectada con el poder.
Su dureza atrapa y cada vez tiene más lectores, todos incondicionales, como Luis Fernando Afanador, el crítico literario de SEMANA, que supo de Fonseca por una reseña elogiosa que hizo Mario Vargas Llosa, en 1986, de la novela El gran arte. “En la obra del brasileño –dice Afanador– hay implícita una crítica social y por lo tanto los poderosos son duramente fustigados. Se ve cierta simpatía, cierta ternura, hacia los pobres, los jodidos, los desheredados. Pero ellos también son víctimas de su humor negro: no es un escritor panfletario, no está al servicio de nadie”.
Eso queda claro en novelas como El caso Morel (1973), El gran arte (1983), Buffo & Spallanzani (1986) o Agosto (1990), o en sus libros de cuentos como El collar del perro (1965), Feliz Año Nuevo (1975) o El cobrador (1979). El gobierno de turno censuró varios de ellos: Fonseca molesta e incomoda al que sea, pero su blanco es el poder político.
Y en las pocas veces que ha hablado el autor casi siempre recuerda el episodio con un senador, Dinarte Mariz, que dijo en 1977: “Lo que leí me espantó, me puso los pelos de punta; es pornografía del más bajo nivel, no hay página en que no se vean los rincones más oscuros del país… Además de ser censurado, el autor debería ir preso”. Se refería a Feliz Año Nuevo, recogido casi de inmediato de las librerías. Era la época de la dictadura del general Ernesto Geisel. Fonseca demandó al Estado y 12 años después ganó el pleito.
Si en Brasil sus libros circulaban restringidos en los años setenta y ochenta, en otros países solo lo hacían de mano en mano y encontrar cualquier obra suya era lo más parecido a un milagro.
Rodrigo Argüello, escritor y crítico, recuerda que en esos años exploraba todo lo que tenía que ver con el género negro. Y en la época en la que se vendían libros de segunda en la calle 19 de Bogotá, entre la Séptima y la Caracas, consiguió muy baratas las primeras obras de Rubem Fonseca, El cobrador, publicado por Bruguera, y Feliz Año Nuevo, de Alfaguara. Desde entonces, fue propagando la lectura del brasileño entre sus estudiantes de la Universidad Central y la Javeriana.
El novelista y columnista Esteban Carlos Mejía supo del autor en una librería de viejo cuando llegó a sus manos Agosto, la novela policiaca sobre el suicidio del presidente Getúlio Vargas, y desde entonces cayó bajo su influjo. “Asusta o intimida su estilo directo, categórico, sin rodeos –dice Mejía–. Rubem llama al pan, pan, y al vino, vino. Al sexo, sexo cochino. Al crimen, oscuridad y penuria”.
Porque en el mundo marginal de Fonseca hay dos temas en los que no busca aprobación, sexo y violencia, con los que puede abochornar o agredir. Como muralla aparecen argumentos que exponen que “es violento porque la realidad es violenta” o “demuestra de una manera contundente que existe la violencia”.
Afanador no cree que sus descripciones sexuales sean explícitas y mucho menos pornográficas. “La inminencia del sexo es más erótica que el sexo mismo”, explica. Y evoca a un personaje de Fonseca que dice: “Me gustan tanto las mujeres, que a veces siento deseos de gritar”. El escritor Miguel Mendoza, un autor colombiano, hizo una tesis sobre Fonseca, y sostiene que “como nadie, reconcilia el sexo y la muerte. Es el escritor de los lugares oscuros de la condición humana”.
Pero nada sería de estos temas, de esa visión casi salvaje, si no fuera por un estilo agobiante, frenético, sintético, fluido y de grandes diálogos. Afanador lo describe: “Permanentemente tenemos la ilusión de estar avanzando, de ir a un lugar determinado, concreto. Fonseca hace ver lento el cine de acción”.
La trascendencia de este escritor es universal, de los mejores de América Latina y, sujeto a debate, el gran representante de la literatura brasileña contemporánea. Su obra le ha dado oxígeno a la novela negra y para ello creó a Mandrake, su gran personaje, un abogado investigador (no un detective privado) fiel hasta el final con sus clientes.
Como comenta Miguel Mendoza en la novela negra estadounidense o europea, generalmente el detective le gana al malo, pero con Fonseca no: el villano tiene mil cabezas (manejado desde los hilos del poder) y el asesino es apenas la punta del iceberg. Así ocurre en El gran arte, donde Mandrake figura como nunca.
Esteban Carlos Mejía tiene también su forma de ver el aporte del escritor nonagenario a la novela negra, pues, según él, son la invención y la sublimación de la justicia. Sus historias son tan verosímiles que el lector termina por olvidar que son solo ficción. ¿Y la justicia? “Las novelas –dice Mejía– no se limitan a develar los crímenes, castigar a los criminales y restituir el orden quebrantado, sino que inspiran a anhelar otra justicia menos podrida, una justicia más justiciera”.
No solo sus cada vez más numerosos lectores siguen el rastro de Fonseca. En su país, su influencia en los escritores contemporáneos es evidente y ni hablar de los de la nueva generación como Luiz Ruffato y Patricia Melo.
Su influencia trasciende su nación. El escritor mexicano Antonio Ortuño, autor de La fila india y El buscador de cabezas, entre otros, le confesó a SEMANA que su lectura ha sido fundamental: “Soy un loco obsesivo y tengo todos sus libros: debo haberlos leído entre tres y cinco veces (o más) cada uno. Leerlo fue una de las claves formativas de mi propia estética y mi propia identidad como narrador”.
Y Colombia no es la excepción. El primer libro de Fonseca que circuló en el país fue El gran arte, editado por Oveja Negra, a comienzos de los años noventa. El brasileño ejerce una fuerte influencia por esta novela y por su adaptación cinematográfica –dirigida por Walter Salles, en 1991, y protagonizada por Peter Coyote–. El escritor Antonio García Ángel, que conoció así a Fonseca, lo explica: “Él, como (Raymond) Chandler en su momento, demostró que no hay temas ni géneros menores, y que el gran arte depende del pulso narrativo del escritor más que de los asuntos sobre los que trata su literatura”.
Aun así, sobre Fonseca no solo descienden elogios. Una obra como la suya no genera consenso y se ha ganado calificativos como misógino, enfermo, inconsistente, monotemático y, como a algunos jugadores de fútbol, sobrevalorado. A sus seguidores esto no les importa mucho. Por ahora, esperan ansiosos su próximo libro, el que ojalá no sea el último. Fonseca, a sus casi 92 años, avisa que es incombustible.
Fuente: http://www.semana.com/cultura/articulo/rubem-fonseca-saca-nuevo-libro/519648